lunes, 23 de junio de 2014

"Esta es la mejor generación del fútbol chileno"

Rocío dijo que las camisetas de los jugadores ameritaban un estudio científico. Había las camisetas estrechas y las holgadas; las holgadas se veían mucho mejor. Para mí el asunto era irrelevante pero la distinción fue, no sé, perturbadora. Llegué a mi casa y saqué de una vieja maleta empolvada la ropa que usaba cuando era flaco, antes del writing-up. Escarbé de un modo caótico, pero encontré mi camiseta roja de Chile en pocos segundos, sin dificultad. Me saqué la camisa negra que llevaba y me puse la polera de Chile, y eso sí me costó. No sé por qué chucha le digo camiseta si todos me entienden igual. Saqué el poster de Alexis de detrás de la puerta y lo pegué junto al espejo. Comparé. No sé por que chucha a la Maca le gusta tanto Alexis. No deja de hablar de él. Soy mucho más interesante yo. No tuve dudas. Deben ser las cualidades internas que salen de algún modo a la luz las que el espejo devuelve, las que admira la gente a mi alrededor. Le escribí una carta a la Maca diciéndole que se case conmigo. Si acepta me la llevaré a Holanda.

6 comentarios:

  1. No tengo idea de quién sería paralelo en Chile o España, pero veo aquí una valiosa recuperación del la crónica y el humor irónico muy en la vena del mexicano Ibargüengoitia (después recuperada por Villoro). Me recuerda, también, a esas primeras viñetas humorísticas de Trápaga y a alguien más, cuyo nombre ahora mismo me evade. Quizá los otros comentaristas tengan algo mejor qué decir sobre este gol.
    [Debe ser la influencia de la tesis pero mi momento eureka me insta a gritar ¡Enrigue! Como vemos, yo sólo sé de nombres mexicanos].

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  4. Hay, efectivamente, entre mis archivos un texto el que figura un tal López. Esta mañana se lo leí a Ana y me pareció ver ahí el germen de la nota que aquí comentamos. El manuscrito encontrado dice así:

    «López terminó entonces de abrocharse sus zapatillas nuevas, se puso de pie, caminó hasta la calle y se dio media vuelta y con una sonrisa que, por qué no, parecía de felicidad genuina, me dijo son lo máximo, son comodísimas, y regresó trotando y dando saltitos y rotando los pies en torno a los tobillos. Sin embargo cuando llegó hasta aquí donde estás tú parado ahora, me dijo Max, en lugar de sentarse como antes siguió de largo y se perdió en el interior de la casa. Me descolocó, dijo Max, no supe qué hacer. Lo normal con López era que se demorara mucho en despedirse o en terminar una conversación, esta vez, en cambio, había desaparecido sin más. Estuve un rato ahí parado con la mente en blanco. Entonces regresó López muy sonriente y con su guitarra roja colgada del hombro. Ésta, me dijo, dándole un par de palmadas al lomo de su guitarra, es una Epiphone Dot. Valensi usa una Epiphone Riviera. No me preguntes, dijo López, por qué acabé comprando una Dot y no una Riviera, porque eso es algo que también me pregunto yo y que no he logrado responder, sólo sé que comprarla fue una experiencia extenuante y que después de pagarla no estuve en condiciones de revisar mi decisión. Lo curioso es que siento que esta guitarra va conmigo tal como la Riviera de Valensi va con él; curioso no porque mi guitarra, que es extraordinaria, no merezca sentimientos de apego como los que siento por ella, sino porque Valensi es una celebridad y la imagen en que él va con su guitarra es la que promueven los medios y la publicidad y que responde a la épica del rock & roll, en cambio a mí mismo no me ve nunca nadie, es una relación, por decirlo así, interna, no visual, aunque bueno, sí he tocado frente al espejo, no voy a negarlo. ¿Me estoy desviando?, admitió López después de un suspiro y en tono de pregunta. Lo que quiero decir, continuó en seguida López, sin esperar respuesta mía, es que en el fondo con mi guitarra me siento una estrella de rock».

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  5. A mí me queda una especie de vacío textual, la inminencia de una ausencia literaria; que este texto pertenece a algo más grande. Quizá es parte del cuento que prometió Rocío, quizá es lo que queda de un palimpsesto novelesco perdido, que L. está por escribir y esta entrada sólo es su epílogo. Quizá el prólogo narrativo que este blog nunca tuvo, pero que nos adentra y nos rodea de Mundial; el Mundial de los del lado de acá, acá afuera de la pantalla.

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  6. 'Pelé, Cruyff, Best, Maradona, Zidane – and Pindar'
    http://www.the-tls.co.uk/tls/public/article1423715.ece

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