Los
ingleses dicen que el futbol se inventó en Parker’s Piece en el siglo XIX y, a
pesar de que Cambridge está lleno de placas conmemorativas, no hay ninguna que
recuerde este suceso. Quizá porque los
alumnos de la Universidad sólo se reunieron a unificar las reglas de un
pasatiempo antiguo y simple: correr y patear en grupo un objeto redondo. Habría
que suponer una humanidad muy poco creativa y creer en la falacia de que todo
se inventó después de la Revolución Francesa para pensar que en la época victoriana se
pateó el primer balón (imagino que la
Wikipedia contiene testimonios abundantes rescatados de manuscritos chinos,
frisos persas, estelas mayas y miniaturas medievales, que preceden al Imperio
Británico, sobre el uso conjunto del pie y la esfera; dejo, pues, al amable
lector la fatigosa tarea del cotejo de fuentes y prosigo con el relato).
Cambridge
tiene pastitos bonitos y esmerados en los patios de cada colegio, que sólo los Fellows tienen derecho a pisar (los Fellows no pisan el pasto). En México, no
habría descanso, hora muerta, ni horario restringido para amontonar suéteres o
mochilas y rodar una pelota o un envase de frutsi en superficies similares. En Cambridge no hay nada más inmutable que el pasto de los colegios;
pasto verde donde la gente no toma siesta. Parker’s Piece escapa a la
influencia rectangular y victoriana de los colegios universitarios. En ese
parque se juega futbol, aparecen y desaparecen las porterías como hongos; allí
se duerme y se disfruta del contacto disperso de la hierba húmeda en los días
soleados. El parque no pertenece a la Universidad, ni hay pantallas para ver el
mundial y, mucho menos, necesita una placa.
(Esmerados. Buen adjetivo.)
ResponderEliminarUna vez pisé el pasto prohibido de Trinity. No lo pisé solamente, lo crucé completito con mi pie plano haciéndole marcas (me imagino aunque no haya sido cierto). Fue la rebelde Dama de la Torre y el Látigo quien instigó el ultraje porque ella tiene derecho a pisar lo que sea en ese colegio, siendo ella tan trinitaria. No hubo balones ni piruetas a la Hugo Sánchez, solamente nuestros pasos y mis nervios.
Creo que ya se los había contado, o al menos le había contado a L., pero es todo lo que puedo pensar al leer este relato. Creo que una vez vi dos minutos de un documental sobre la invención del futbol o lo platicamos en casa de L. y se me quedó grabado como una imagen que, en realidad, es imposible: un montón de tipos de trotan en Parker's Piece con shorts muy breves y en blanco y negro.
Una vez crucé los céspedes prohibidos de Trinity con la Dama y otra vez me senté en los pastos que no son prohibidos según esto a trabajar como parte de un grupo de estudio. Sin embargo, ahí estaba David y por ese tiempo no nos hablábamos y entonces era raro estar ahí fingiendo que no pasaba nada y por eso yo me distraía. Aunque ese día habían matado a Bin Laden y David me preguntó si lo había visto en las noticias y yo le dije que sí y nos sonreímos; la misma fachada de céspedes esmerados y edificios impecables. Otro de esos días, camino a Mill Road, vi uno de esos partidos improvisados surgir como una tolvanera en Parker's Piece. Conforme cruzaba el parque, un grupo de hombres se formaba como enjambre y nacían porterías y balones y futbol. También vi a David sentado en el césped con su prima pero no me acerqué a saludarlo porque no nos hablábamos y verlo ahí sentado me daba mucha tristeza.